El asesino de Oslo no es el típico asesino serial. Sus motivos son mucho "más altos". Busca ser la chispa que incendie la guerra definitiva entre Occidente y el Islam. Intenta representar ese rol que han jugado antes los fundamentalistas islámicos, como queriendo cumplir las pesadillas de Huntington. Es decir, no es un incendiario cualquiera: no se conforma con soñar nada menos que con un choque entre civilizaciones.
Posmoderna locura la de Anders Behring Brevik, aunque vista con armadura de cruzado
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