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Thursday, February 07, 2013
Monday, December 24, 2012
La tela del tambor
La tela suena del tambor sólo por ti.
El fuego del artífice te celebra en lo alto,
es por ti que vivimos, por ti los sueños,
en cada gesto, en el color y en los cantos:
La tela suena del tambor sólo por ti.
El fuego del artífice te celebra en lo alto,
es por ti que vivimos, por ti los sueños,
en cada gesto, en el color y en los cantos:
La tela suena del tambor sólo por ti.
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Friday, March 02, 2012
Palabras duras contra el hombre muelle
Doble, histérico, calculador. Acechas y engañas como buen hipócrita. Mientes tan fácil, ¿es que te has acostumbrado ya a sentarte en el confort del pecado? sin ganas de moverte, nada haces, nada terminas, eres no sólo flojo, también pusilánime ¿a dónde crees que llegarás así? Ah, pero para soñar ambiciones y fortunas, para inflarte de soberbia y vanidades, para eso sí resultas diligente y laborioso.
Wednesday, January 11, 2012
Vocación de Paz
cuenta, habla, canta...
¿o cuál es tu vocación?
crea, piensa, reza...
¿o dónde hallarás paz?
Tuesday, September 14, 2010
El espíritu mexicano
No tenemos una representación moral del mundo precortesiano, sino sólo una visión fragmentaria, sin más valor que el que inspiran la curiosidad, la arqueología: un pasado absoluto. Nadie se encuentra ya dispuesto a sacrificar corazones humeantes en el ara de divinidades feroces, untándose los cabellos de sangre y danzando al son de leños huecos. Y mientras estas prácticas no sean aceptas –ni la interpretación de la vida que ellas suponen- no debemos engañarnos más ni perturbar a la gente con charlatanerías perniciosas: el espíritu mexicano está en el color que el agua latina, tal como ella llegó hasta nosotros, adquirió aquí, en nuestra casa, al correr durante tres siglos lamiendo las arcillas rojas de nuestro suelo.
Alfonso Reyes
El bicentenario nos ha colocado frente al espejo límpido de la historia, como mexicanos es inevitable repensar nuestra identidad, investigar nuestra esencia que permite a Reyes hablar del 'espíritu mexicano'. No es tarea fácil pues nuestro pueblo cósmico rebasa fronteras raciales, culturales y lingüísticas, incluso territoriales (todo una nación en el exilio: los mexicanos en USA).
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Monday, August 24, 2009
Dios ocultó el mar
Dios ocultó el mar y mostró la espuma,
ocultó el viento y mostró la polvareda...
¿Acaso la polvareda podría levantarse por sí misma?...
Y sin embargo, ves la polvareda, pero no el viento.
¿Acaso la espuma podría burbujear sin el oleaje del mar?
Y sin embargo, ves la espuma, pero no el mar.
Yalal ad Din Rumi
ocultó el viento y mostró la polvareda...
¿Acaso la polvareda podría levantarse por sí misma?...
Y sin embargo, ves la polvareda, pero no el viento.
¿Acaso la espuma podría burbujear sin el oleaje del mar?
Y sin embargo, ves la espuma, pero no el mar.
Yalal ad Din Rumi
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Tuesday, August 04, 2009
Ajedrez
Me encanta el ajedrez, la poesía y la creatividad de Borges... y he aquí todo esto junto y de la mejor manera.
Ajedrez
I
En su grave rincón, los jugadores
rigen las lentas piezas. El tablero
los demora hasta el alba en su severo
ámbito en que se odian dos colores.
Adentro irradian mágicos rigores
las formas: torre homérica, ligero
caballo, armada reina, rey postrero,
oblicuo alfil y peones agresores.
Cuando los jugadores se hayan ido,
cuando el tiempo los haya consumido,
ciertamente no habrá cesado el rito.
En el oriente se encendió esta guerra
cuyo anfiteatro es hoy toda la tierra.
Como el otro, este juego es infinito.
II
Tenue rey, sesgo alfil, encarnizada
reina, torre directa y peón ladino
sobre lo negro y blanco del camino
buscan y libran su batalla armada.
No saben que la mano señalada
del jugador gobierna su destino,
no saben que un rigor adamantino
sujeta su albedrío y su jornada.
También el jugador es prisionero
(la sentencia es de Omar) de otro tablero
de negras noches y de blancos días.
Dios mueve al jugador, y éste, la pieza
¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza
de polvo y tiempo y sueño y agonías?
Jorge Luis Borges
(Publicado previamente en algún foro de internet)
Ajedrez
I
En su grave rincón, los jugadores
rigen las lentas piezas. El tablero
los demora hasta el alba en su severo
ámbito en que se odian dos colores.
Adentro irradian mágicos rigores
las formas: torre homérica, ligero
caballo, armada reina, rey postrero,
oblicuo alfil y peones agresores.
Cuando los jugadores se hayan ido,
cuando el tiempo los haya consumido,
ciertamente no habrá cesado el rito.
En el oriente se encendió esta guerra
cuyo anfiteatro es hoy toda la tierra.
Como el otro, este juego es infinito.
II
Tenue rey, sesgo alfil, encarnizada
reina, torre directa y peón ladino
sobre lo negro y blanco del camino
buscan y libran su batalla armada.
No saben que la mano señalada
del jugador gobierna su destino,
no saben que un rigor adamantino
sujeta su albedrío y su jornada.
También el jugador es prisionero
(la sentencia es de Omar) de otro tablero
de negras noches y de blancos días.
Dios mueve al jugador, y éste, la pieza
¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza
de polvo y tiempo y sueño y agonías?
Jorge Luis Borges
(Publicado previamente en algún foro de internet)
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Friday, July 31, 2009
El Albatros
El Albatros
A menudo, por divertirse, los hombres de la tripulación
cogen albatros, grandes pájaros de los mares,
que siguen, como indolentes compañeros de viaje,
al navío que se desliza por los abismos amargos.
Apenas les han colocado en las planchas de cubierta,
estos reyes del cielo torpes y vergonzosos,
dejan lastimosamente sus grandes alas blancas
colgando como remos en sus costados.
¡Que torpe y débil es este alado viajero!
Hace poco tan bello, ¡que cómico y que feo!
Uno le provoca dándole con una pipa en el pico,
otro imita, cojeando, al abatido que volaba.
El poeta es semejante al príncipe de las nubes
que frecuenta la tempestad y se ríe del arquero;
desterrado en el suelo en medio de los abucheos,
sus alas de gigante le impiden caminar
Charles Baudelaire
Con Baudelaire, y con este poema, comencé a interesarme realmente en la poesía. Es quizá uno de los poema más bellos de Las flores del mal.
(Versión original)
L'Albatros
Souvent, pour s'amuser, les hommes d'équipage
Prennent des albatros, vastes oiseaux des mers,
Qui suivent, indolents compagnons de voyage,
Le navire glissant sur les gouffres amers.
A peine les ont-ils déposés sur les planches,
Que ces rois de l'azur, maladroits et honteux,
Laissent piteusement leurs grandes ailes blanches
Comme des avirons traîner à coté d'eux.
Ce voyageur ailé, comme il est gauche et veule!
Lui, naguère si beau, qu'il est comique et laid!
L'un agace son bec avec un brûle-gueule,
L'autre mime, en boitant, l'infirme qui volait!
Le Poête est semblable au prince des nuées
Qui hante la tempête et se rit de l'archer;
Exilé sur le sol au milieu des huées,
Ses ailes de géant l'empêchent de marcher.
Charles Baudelaire
(Publicado previamente en algún foro de internet)
A menudo, por divertirse, los hombres de la tripulación
cogen albatros, grandes pájaros de los mares,
que siguen, como indolentes compañeros de viaje,
al navío que se desliza por los abismos amargos.
Apenas les han colocado en las planchas de cubierta,
estos reyes del cielo torpes y vergonzosos,
dejan lastimosamente sus grandes alas blancas
colgando como remos en sus costados.
¡Que torpe y débil es este alado viajero!
Hace poco tan bello, ¡que cómico y que feo!
Uno le provoca dándole con una pipa en el pico,
otro imita, cojeando, al abatido que volaba.
El poeta es semejante al príncipe de las nubes
que frecuenta la tempestad y se ríe del arquero;
desterrado en el suelo en medio de los abucheos,
sus alas de gigante le impiden caminar
Charles Baudelaire
Con Baudelaire, y con este poema, comencé a interesarme realmente en la poesía. Es quizá uno de los poema más bellos de Las flores del mal.
(Versión original)
L'Albatros
Souvent, pour s'amuser, les hommes d'équipage
Prennent des albatros, vastes oiseaux des mers,
Qui suivent, indolents compagnons de voyage,
Le navire glissant sur les gouffres amers.
A peine les ont-ils déposés sur les planches,
Que ces rois de l'azur, maladroits et honteux,
Laissent piteusement leurs grandes ailes blanches
Comme des avirons traîner à coté d'eux.
Ce voyageur ailé, comme il est gauche et veule!
Lui, naguère si beau, qu'il est comique et laid!
L'un agace son bec avec un brûle-gueule,
L'autre mime, en boitant, l'infirme qui volait!
Le Poête est semblable au prince des nuées
Qui hante la tempête et se rit de l'archer;
Exilé sur le sol au milieu des huées,
Ses ailes de géant l'empêchent de marcher.
Charles Baudelaire
(Publicado previamente en algún foro de internet)
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Saturday, July 25, 2009
A un gato
No son más silenciosos los espejos
ni más furtiva el alba aventurera;
eres, bajo la luna, esa pantera
que nos es dado divisar de lejos.
Por obra indescifrable de un decreto
divino, te buscamos vanamente;
más remoto que el Ganges y el poniente,
tuya es la soledad, tuyo el secreto.
Tu lomo condesciende a la morosa
caricia de mi mano. Has admitido,
desde esa eternidad que ya es olvido,
el amor de la mano recelosa.
En otro tiempo estás. Eres el dueño
de un ámbito cerrado como un sueño.
Jorge Luis Borges
ni más furtiva el alba aventurera;
eres, bajo la luna, esa pantera
que nos es dado divisar de lejos.
Por obra indescifrable de un decreto
divino, te buscamos vanamente;
más remoto que el Ganges y el poniente,
tuya es la soledad, tuyo el secreto.
Tu lomo condesciende a la morosa
caricia de mi mano. Has admitido,
desde esa eternidad que ya es olvido,
el amor de la mano recelosa.
En otro tiempo estás. Eres el dueño
de un ámbito cerrado como un sueño.
Jorge Luis Borges
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Tuesday, July 21, 2009
Poética de Poetas
ARS
El verso es vaso santo; poned en él tan sólo
un pensamiento puro,
en cuyo fondo bullan hirvientes las imágenes
como burbujas de oro de un viejo vino oscuro.
Allí verted las flores que en la continua lucha
ajó del mundo frío,
recuerdos silenciosos de tiempos que no vuelven,
y nardos empapados en gotas de rocío.
Para que la existencia mísera se embalsame
como de una ciencia ignota,
quemándose en el fuego del alma enternecida
de aquel supremo bálsamo, ¡basta una gota!
José Asunción Silva
El verso es vaso santo; poned en él tan sólo
un pensamiento puro,
en cuyo fondo bullan hirvientes las imágenes
como burbujas de oro de un viejo vino oscuro.
Allí verted las flores que en la continua lucha
ajó del mundo frío,
recuerdos silenciosos de tiempos que no vuelven,
y nardos empapados en gotas de rocío.
Para que la existencia mísera se embalsame
como de una ciencia ignota,
quemándose en el fuego del alma enternecida
de aquel supremo bálsamo, ¡basta una gota!
José Asunción Silva
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Thursday, June 05, 2008
Poética de Poetas
La poesía es conocimiento, salvación, poder, abandono. Operación capaz de cambiar al mundo, la actividad poética es revolucionaria por naturaleza; ejercicio espiritual, es un método de liberación interior. La poesía revela este mundo; crea otro. Pan de los elegidos; alimento maldito. Aísla; une. Invitación al viaje; regreso a la tierra natal. Inspiración, respiración, ejercicio muscular. Plegaria al vacío, diálogo con la ausencia: el tedio, la angustia y la desesperación la alimentan. Oración, letanía, epifanía, presencia. Exorcismo, conjuro, magia. Sublimación, compensación, condensación del inconsciente. Expresión histórica de razas, naciones, clases. Niega la historia: en su seno se resuelvem todos los conflictos objetivos y el hombre adquiere al fin conciencia de ser algo más que tránsito. Experiencia, sentimiento, emoción, intuición, pensamiento no-dirigido. Hija del azar; fruto del cálculo. Arte de hablar en una forma superior; lenguaje primitivo. Obediencia a las reglas; creación de otras. Imitación de los antiguos, copia de lo real, copia de una copia de la Idea. Locura, éxtasis, logos. Regreso a la infancia, coito, nostalgia del paraíso, del infierno, del limbo. Juego, trabajo, actividad ascética. Confesión. Experiencia innata. Visión, música, símbolo. Analogía: el poema es un caracol en donde resuena la música del mundo y metros y rimas no son sino correspondencias, ecos, de la armonía universal. Enseñanza, moral, ejemplo, revelación, danza, diálogo, monólogo. Voz del pueblo, lengua de los escogidos, palabra del solitario. Pura e impura, sagrada y maldita, popular y minoritaria, colectiva y personal, desnuda y vestida, hablada, pintada, escrita, ostenta todos los rostros pero hay quien afirma que no posee ninguno: el poema es una careta que oculta el vacío, ¡prueba hermosa de la superflua grandeza de toda obra humana!
Cuando un poeta encuentra su palabra, la reconoce: ya estaba en él. Y él ya estaba en ella. La palabra del poeta se confunde con su ser mismo. Él es su palabra.
Cuando un poeta encuentra su palabra, la reconoce: ya estaba en él. Y él ya estaba en ella. La palabra del poeta se confunde con su ser mismo. Él es su palabra.
Octavio Paz
(El arco y la lira)
(El arco y la lira)
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Wednesday, June 04, 2008
Poética de Poetas.
La poesía es una rara flor para ser olida en la religión de la soledad
Nada más grande entre los hombres que el poeta, el sacerdote y el soldado. El hombre que canta, el hombre que sacrifica y se sacrifica. Lo demás está hecho para el látigo.
Nada más grande entre los hombres que el poeta, el sacerdote y el soldado. El hombre que canta, el hombre que sacrifica y se sacrifica. Lo demás está hecho para el látigo.
Charles Baudelaire
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Tuesday, June 03, 2008
Poética de Poetas.
Fragmente.
La poesía sana las heridas que la razón inflige.
La poesía es el gran arte de la construcción de la salud trascendental.
El poeta es por lo tanto el médico trascendente.
El poeta entiende mejor la naturaleza que la mente científica (El filósofo sería finalmente el poeta interior; y así todo lo real sería absolutamente poético).
La poesía juega y dispone a su antojo de lo penoso y de lo ligero, del placer y del dolor, del error y de la verdad, de la enfermedad y de la salud; combina todo porque persigue un fin excelso: la elevación del hombre más allá de sí mismo.
La poesía es absolutamente personal y, por eso mismo, indescriptible e indefinible. El que no sepa y sienta inmediatamente lo que es poesía, no lo asimilará conceptualmente. Poesía es poesía.
La poesía sana las heridas que la razón inflige.
La poesía es el gran arte de la construcción de la salud trascendental.
El poeta es por lo tanto el médico trascendente.
El poeta entiende mejor la naturaleza que la mente científica (El filósofo sería finalmente el poeta interior; y así todo lo real sería absolutamente poético).
La poesía juega y dispone a su antojo de lo penoso y de lo ligero, del placer y del dolor, del error y de la verdad, de la enfermedad y de la salud; combina todo porque persigue un fin excelso: la elevación del hombre más allá de sí mismo.
La poesía es absolutamente personal y, por eso mismo, indescriptible e indefinible. El que no sepa y sienta inmediatamente lo que es poesía, no lo asimilará conceptualmente. Poesía es poesía.
Novalis
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Monday, June 02, 2008
Poética de Poetas.
Rimas (21, XXI)
¿Qué es poesía?, dices mientras
clavas en mi pupila tu pupila azul.
¡Qué es poesía! ¿Y tú me lo preguntas? Poesía... eres tú.
¿Qué es poesía?, dices mientras
clavas en mi pupila tu pupila azul.
¡Qué es poesía! ¿Y tú me lo preguntas? Poesía... eres tú.
Gustavo Adolfo Bécquer
...
...
Hace años, publicaba en fragmentos y de manera periódica en ciertos foros de internet, una antología llamada "Poética de Poetas". La idea era reflexionar sobre la poesía a través de lo que los poetas han escrito acerca de ella.
Ahora pienso reproducir en este espacio el mismo intento. Pero esta vez comienzo con un verso que escuché en mi niñez, en la escuela: recuerdo que me impactó. Junto con el Madrigal de Cetina, sedujo mi tierno entendimiento y me apasioné a la poesía desde entonces. Y era también la primera vez que oía una respuesta de un poeta a la pregunta: ¿Qué es la Poesía?
Ahora pienso reproducir en este espacio el mismo intento. Pero esta vez comienzo con un verso que escuché en mi niñez, en la escuela: recuerdo que me impactó. Junto con el Madrigal de Cetina, sedujo mi tierno entendimiento y me apasioné a la poesía desde entonces. Y era también la primera vez que oía una respuesta de un poeta a la pregunta: ¿Qué es la Poesía?
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Friday, April 11, 2008
Sueño literario
Un día de primavera desperté entre cantos de pájaros, y me hallé en una plaza, con el cielo despejado y un azul hermoso. No sé cómo, caminando y caminando, pero me encontré en el lejano pueblo de Las Letras.
¿Dónde estoy? Me pregunté en mi interior.
Más allá de la alquímica unión de la tinta y el papel –me respondió, con acentuada pose de solemnidad, aquel hombre que se presentó después como Rubén Darío. Habló durante un buen rato. Fueron instantes muy amenos. Me divertí escuchando pero también mirando los defectos de su rostro juvenil.
Y por más que lo pensaba, no entendía cómo, si yo seguía en la plaza, era transportado a tan suntuosos lugares según se desenvolvía el discurso del poeta. Frente a mí, obeliscos, columnas de mármol, castillos europeos. Jardines reales y aposentos decorados con finas telas y preciosos metales.
¿Qué, perdón? Respondí ante su llamada de atención, todavía embebido en el deleite que a mis ojos traían las hermosas mujeres que sonreían enfrente de nosotros, en uno de tantos jardines que con su voz llamaba.
Sí, son bellas esas ninfas desnudas, dijo. Más bellas estas princesas de piel inocente y de gesto majestuoso, me atreví a añadir. Sólo sonrío. Y se calló.
Ahora frente a mí una esfera, como de mercurio, flota suspendida en el aire. ¡Oh, ya no es sólo una esfera, es una lluvia de granizo argénteo! Poco tiempo ha llovido, miro y todo es blanco, deslumbrado por el suelo totalmente cubierto de la nieve plateada que ha llegado del cielo.

Mi acompañante se calló para que yo pudiera escuchar la música divina que emanaba de un verso que con gallardía pronunciaba Don Miguel. Sí, las palabras que conocemos no bastan para hablar de la montaña que visité entonces. Me dejé guiar por las voces de su cantar, que como finos espejos reflejaban la sabiduría proverbial de la Gracia que movía a Don Miguel.
¡Qué momento en el pueblo de Las Letras -donde también abunda el polvo- que entonces se regocijaba con la presencia de los embajadores del Reino de la Perfección, convidados por un breve ademán de la bellísima Gracia!
¡Oh, Inspiradora! ¡Contigo la Vida! Vaya momento edénico, extático de gozo, sólo pude agradecer la visita de tu sacra presencia entre lágrimas.
Cuando pude articular palabra, sólo musité “gracias”.
Entonces me di cuenta que Calderón de la Barca me acompañaba, y que los dos callábamos sentados en una parada de autobús. Antes de que pudiera pensar en anacronismos y lógicas terrestres, me asaltó una duda que cayó como losa sobre mí:
¿Si la Gracia visita un sueño, es sueño aún o es despertar?
¿Dónde estoy? Me pregunté en mi interior.
Más allá de la alquímica unión de la tinta y el papel –me respondió, con acentuada pose de solemnidad, aquel hombre que se presentó después como Rubén Darío. Habló durante un buen rato. Fueron instantes muy amenos. Me divertí escuchando pero también mirando los defectos de su rostro juvenil.
Y por más que lo pensaba, no entendía cómo, si yo seguía en la plaza, era transportado a tan suntuosos lugares según se desenvolvía el discurso del poeta. Frente a mí, obeliscos, columnas de mármol, castillos europeos. Jardines reales y aposentos decorados con finas telas y preciosos metales.
¿Qué, perdón? Respondí ante su llamada de atención, todavía embebido en el deleite que a mis ojos traían las hermosas mujeres que sonreían enfrente de nosotros, en uno de tantos jardines que con su voz llamaba.
Sí, son bellas esas ninfas desnudas, dijo. Más bellas estas princesas de piel inocente y de gesto majestuoso, me atreví a añadir. Sólo sonrío. Y se calló.
Ahora frente a mí una esfera, como de mercurio, flota suspendida en el aire. ¡Oh, ya no es sólo una esfera, es una lluvia de granizo argénteo! Poco tiempo ha llovido, miro y todo es blanco, deslumbrado por el suelo totalmente cubierto de la nieve plateada que ha llegado del cielo.
Mi acompañante se calló para que yo pudiera escuchar la música divina que emanaba de un verso que con gallardía pronunciaba Don Miguel. Sí, las palabras que conocemos no bastan para hablar de la montaña que visité entonces. Me dejé guiar por las voces de su cantar, que como finos espejos reflejaban la sabiduría proverbial de la Gracia que movía a Don Miguel.
¡Qué momento en el pueblo de Las Letras -donde también abunda el polvo- que entonces se regocijaba con la presencia de los embajadores del Reino de la Perfección, convidados por un breve ademán de la bellísima Gracia!
¡Oh, Inspiradora! ¡Contigo la Vida! Vaya momento edénico, extático de gozo, sólo pude agradecer la visita de tu sacra presencia entre lágrimas.
Cuando pude articular palabra, sólo musité “gracias”.
Entonces me di cuenta que Calderón de la Barca me acompañaba, y que los dos callábamos sentados en una parada de autobús. Antes de que pudiera pensar en anacronismos y lógicas terrestres, me asaltó una duda que cayó como losa sobre mí:
¿Si la Gracia visita un sueño, es sueño aún o es despertar?
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