El zoólogo inglés Desmond Morris no tuvo que esperar mucho tiempo para ver la controversia que provocó la publicación de su libro "The Naked Ape", en 1967. No era para menos, Morris no tuvo el menor reparo para afirmar que el hombre no es más que un simio sin pelo.
"Hay ciento noventa y tres especies vivientes de simios y monos.
Ciento noventa y dos de ellas están cubiertas de pelo.
La excepción la constituye un mono desnudo
que se ha puesto a sí mismo el nombre de homo sapiens".
(D. Morris)
Muy pronto se puso en evidencia que como muchos otros tantos libros de divulgación científica, "The Naked Ape" carece del rigor necesario que la labor de la ciencia exige. Morris suelta aseveraciones atrevidas que no sustenta, ni procura recordar que sólo son imaginaciones hipotéticas a comprobar. Probablemente, el mayor error que comete Morris es que en lugar de enriquecer su investigación con los frutos de otras disciplinas científicas (estudio interdisciplinario), invade indiscriminadamente con especulaciones zoológicas, otras áreas del conocimiento: antropología, etnología, filosofía, ética, historia- reduciendo así, el vasto mundo del saber, al estrecho margen de la zoología moderna.
El reduccionismo naturalista se pone de manifiesto desde el inicio, como cuando Desmond Morris dice: "Yo soy zoólogo y el mono desnudo es un animal. Por consiguiente éste es un tema adecuado para mi pluma, y me niego a seguir eludiendo su examen por el simple motivo de que algunas de sus normas y comportamientos son bastante complejas y difíciles". Aquí se puede hallar su axioma básico sobre el cual se construye su libro: el hombre es un animal sin más (no hay nada, según él, que distinga esencialmente al hombre para que sea considerado dentro de una esfera nueva del ser). Olvida o ignora; en cualquier caso no es admisible para un hombre de ciencia- el gran legado de diálogo y estudio sobre este tema, que se ha venido formando desde la antigua Grecia hasta nuestros días. Olvida e ignora la historia de la antropología para hacer un libro antropológico.
Por ello, vale la pena recordar la famosa anécdota sobre una de tantas riñas entre Platón y Diógenes. Platón encontró que -de todos los seres vivos que conocía- sólo las aves y el hombre caminaban bípedos. Raro en el venerable griego -concienzudo y riguroso en su investigación filosófica- se le hizo fácil definir al hombre como un bípedo implume. El cínico Diógenes no desaprovechó esta oportunidad para ridiculizar este desliz de vanidad del sabio ateniense: llegó con un pollo desplumado, diciendo: 'he aquí el hombre...'.
Me pregunto qué diría el mordaz y elocuente Diógenes si leyera "The Naked Ape";... al menos tendría motivo para reír o para brindarnos un sagaz e ingenioso aforismo que de una vez por todas destripara tan desafortunado libro.
Dentro de la antropología moderna, es necesario mencionar la importante obra del antropólogo y fenomenólogo Max Scheler, que considera al espíritu como la diferencia esencial entre el hombre y el resto de los seres vivos. El espíritu humano implica vida interior y trascendente, inteligencia abstracta y racional, autoconciencia. En su libro "El puesto del hombre en el cosmos"; dedica varias páginas para enunciar las diferencias abismales que hay entre el hombre y los animales más cercanos evolutivamente; es decir, chimpancés o gorilas- que difícilmente se pueden reducir a la falta de pelo. Scheler también discute si realmente está justificado incluir al hombre dentro del reino animal. Pues el hombre, aun con todas las semejanzas que guarda con los primates, guarda muchas más diferencias -peculiaridades esenciales- que lo distinguen de todo animal, de todo ser vivo, de todas las cosas. Por ejemplo, puede denominar y simbolizar, clasificar y entender a las cosas. El hombre constituye a la naturaleza como 'naturaleza'; y entiende al mundo como 'mundo', gracias a su esencia verbal que le permite razonar, hacer ciencia y, sobre todo, vivir humanamente. Scheler demuestra que los animales no tienen propiamente un 'mundo', sumidos como están en su hábitat:
"El animal vive extático en su mundo ambiente, que lleva estructurado consigo mismo adonde vaya, como el caracol su casa. El animal no puede llevar a cabo ese peculiar alejamiento y sustantivación que convierte un 'medio'; en 'mundo' (...) está incrustado y sumido en la realidad vital correspondiente a sus estados orgánicos, sin aprehenderla nunca 'objetivamente'. La objetividad es, por tanto, la categoría más formal del lado lógico del espíritu."
Desmond Morris ignora que para el proceso civilizatorio de la humanidad, así como para la formación de las complejas sociedades humanas, fue fundamental el don de la palabra, que se distingue por mucho de todo lenguaje animal. La función de la palabra en la formación de la cultura y del mismo hombre, es vital e incomparable en importancia, al impacto que tuvieron las modificaciones evolutivas (marcha erecta o piel desnuda) en el ser humano. Aun así, Desmond Morris concluye:
"Y ahí tenemos a nuestro Mono Desnudo, vertical, cazador, fabricante de armas, territorial, neoténico, cerebral, primate por linaje y carnívoro por adopción dispuesto a conquistar el mundo. Pero es un producto novísimo y experimental y, con frecuencia, los modelos nuevos presentan imperfecciones. Sus principales agobios derivarán del hecho de que sus progresos culturales rebasarán a todos los progresos genéticos. Sus genes quedarán rezagados, y tendremos que recordar constantemente que, a pesar de todos sus éxitos en la adaptación al medio, sigue siendo, en el fondo, un mono desnudo."
Con su mirada de zoólogo, Desmond Morris no puede ver en el hombre nada más que un animalito vulnerable luchando por su supervivencia. La sociedad como una zoociedad, donde han de reinar las leyes de la selva. Por libros como "El mono desnudo" o "El zoo humano", es posible encontrar en nuestros tiempos, una legión entera de seres humanos que se consideran a sí mismos viles simios lampiños. Este triste panorama parece la realización más cruel de la pesadilla del escritor francés Pierre Boulle: nuestro mundo humano transformado en The Planet of the Naked Apes.

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Publicado el miércoles 2 de febrero de 2005, a las 2:50 am en algún foro de filosofía.